viernes, 6 de julio de 2007

CUANDO LAS PALABRAS CALLAN, LOS GESTOS HABLAN


A veces, vivimos situaciones, en que las palabras parecen desaparecer de nuestro vocabulario.

Se anudan en el estómago, suben hasta la garganta y no sabemos, no tenemos idea como sacarlas.

Muchas veces sucede cuando nuestros amigos, más nos necesitan, y es ahí precisamente cuando nos topamos con esa barrera.

No sabemos que decir, no tenemos una explicación aceptable para el sufrimiento, sentimos miedo de decir algo indebido y nos quedamos quietos.

Encontramos palabras con facilidad, en su mayoría ya gastadas y repetidas, para expresar nuestra alegría, nuestro deseo de felicidad, sin importar si alguien ya las dijo o no.

Tomamos esas frases comunes y hacemos con ellas nuestro mensaje.

Y nuestros amigos lo reciben con el corazón abierto, con la sonrisa estampada, porque ellos también hacen uso de lo mismo.

Es la costumbre, es normal, es gentil, es noble, es millones de veces mejor que el olvido.

Nuestra gran dificultad es expresar palabras de consuelo, cuando nosotros mismos tenemos un corazón molido por el dolor al ver el sufrimiento del otro.

Conscientes de que no podemos hacer nada. Va a pasar, ya lo sabemos, pues los dolores pasan, como pasan las noches de luna y los días de sol.

Nada es estable y constante. Y queríamos encontrar las palabras exactas que amenizaran el sufrimiento, que proporcionaran consuelo inmediato, que anestesiaran o curaran a la vez.

Y entonces, en el instante exacto, la palabras mueren. Pero existe un secreto que solo los ángeles conocen: LOS GESTOS HABLAN.
Las flores hablan mucho, Un beso habla. Una caricia es como una voz dulce y suave. Una presencia, aún callada dice bastante. Un abrazo habla muy alto. Una mirada sincera dice tanto. Una mano que toma otra mano habla como varias bocas y centenas de corazones......

Cuando las palabras se rehúsen a salir de ti, habla con gestos, El otro comprenderá. Se tú el ángel callado, que traerá un pañuelo, y permanecerá al lado, para que el otro se sienta menos solo.

Dar de sí, vale más que todas las palabras del diccionario juntas.

Y en esos instantes DIOS también calla. Como nosotros.

Él se contenta con vernos con ternura, haciéndonos sentir mejor.


EL HUÉRFANO


Yo supe que era un huérfano a la edad de ocho años. Estaba jugando beisbol con unos amigos y algunas niñas en la que se encontraba mi hermana Melina. En una de esas que me toca batear di un faul que fue a parar a una ventana de una vecina y se partió en mil pedazos. Por supuesto "Pancho, pá qué te tengo" todos salimos corriendo pero la vecina atrapó a un amigo y tuvo que cantar que fui yo.
Todos volvimos a aparecer uno a uno. Iban saliendo de atrás de los carros, de arriba de los árboles, y de cuanto escondite hubiera. La vecina, una señora de nacionalidad americana, gruesa y bigotona me jaló por las orejas y me dijo que huérfano tenía que ser para no tener una madre que me vigilara. Esta señora antiguamente visitaba mucho mi casa pero algo debe haber sucedido que jamás volvió.
Que le digan a uno huérfano está bien. Pero que se lo digan sin anestesia y sin saber lo que significa eso como que no. Luego la vecina entró a su casa a llamar a la mía para que le compraran el vidrio roto. Mientras yo con mi cara de tonto delante de mis amigos era el propio huérfano hijo de nadie. La verdad me asusté. Muchos me veían con cara de asombro y lástima y mi hermana no dejaba de llorar. Pobrecito, dijo una niña. Entonces sí que me enojé. ¿Pobrecito?.
Salí corriendo para mi casa, y mi hermana detrás de mí. Entré pegando grito: "soy un huérfano, soy un huérfano". Y salen mis padres corriendo a ver qué me sucedía. Mi hermana que siempre ha sabido montar sus tragicomedias desde niña, gritaba a la vez que no quería que me muriera de huérfano y que me llevaran a curarme esa enfermedad. Los niños de antes éramos unos tontos. Mi madre cuando se enteró salió a casa de la vecina y todavía no entiendo por qué llegó la policía y se las llevó a ambas. Nunca vi a mi madre enojarse tanto que de por sí es un pan de Dios. Lo cierto del caso es que medio mató a golpes a la vecina. (Esa sí que jamás le dirá huérfano a alguien)
Luego nos sentaron a todos, a mis hermanos y a mí. Y nos tuvieron que explicar la situación. Nos dijeron el significado de la palabra huérfano. Mi mamá genética murió cuando yo iba a cumplir los dos años de edad. Mi hermano Andrés sí sabía la verdad, él es mucho mayor que yo. Nuestra madre murió y la vida nos dio otra, que a la vez nos dio unas hermanas como no existen en el planeta. QUE BUENA ES LA VIDA Eligió a la más linda y hermosa del planeta. Esa mujer es la luz de mis ojos y lo que más amo. La que me llama todos los días a ver si comí. La que llega con frutas para que me alimente bien, la que no está de acuerdo que viva solo. La que dejaba de comprarse cosas lindas por complacerme siempre y comprarme lo que quería cuando salíamos. La que me esperaba a la salida del colegio con una sonrisa y un beso en la frente. La que hacía el mejor caldo de carne para mí, porque sabía que era mi plato preferido. La que venía corriendo cuando tenía miedo por las noches. La que me enseñó a rezar, y me llevó por buen camino, la que no entiende que ya crecí y soy un hombre. No, no puedo ser huérfano.

jueves, 5 de julio de 2007

HOMENAJE EN EL CLUB ROTARIO DE LA PAZ


El día 27 de agosto de 1979 celebraron los bomberos voluntarios de La Paz su vigésimo aniversario. A "Camarón" lo tomaron por sorpresa, pues se presentó el presidente del patronato de los bomberos en la casa de Camarón y lo llevó a la comida organizada en los amplios patios del sindicato de burócratas. Ahí Camarón ocupó el sitio de honor en el centro de la mesa, a su lado se encontraba el representante del gobernador del estado además del presidente municipal, Dr. Francisco Cardoza Macías.
Ante un auditorio de aproximadamente 300 personas, habló el Sr. Carlos Domínguez Tapia, principiando por honrar a nuestro compañero Norbert Hahnel Hoffmann "Camarón" como fundador del cuerpo de bomberos agregando que a las personas con grandes méritos a la comunidad se les da la categoría de "HERMANOS" El público aplaudió largamente de pie.
Por su parte, Camarón hizo un relato minucioso de como se fundó el cuerpo de Bomberos voluntarios. mencionó que fue a raíz del incendio de la tenería Viosca en febrero de 1959 que le nació el deseo de servir a la comunidad. Que la primer motobomba la obsequió el Sr. Earl Lachman y que el club Rotario de La Paz tomó la iniciativa con gran entusiasmo, obsequiando el productoda cada rifa semanal para comprar el equipo del cuerpo. Las primeras actividades de los bomberos fueron con motivo del huracán de 1959 participando entre otros, los siguientes jóvenes de nuestra comunidad:
JESÚS MANUEL SOBARZO.
ARTURO SOTELO SALGADO.
SERGIO PLACIER.
MARIO COSÍO.
EDUARDO OLACHEA.
ALFREDO FISCHER.
ROGELIO SALGADO.
CARLOS DE LOS REYES.
En aquella ocasión los bomberos empapados por la lluvia y enlodados de pies a cabeza, auxiliaron a mucha gente, trasladandolas a edificios seguros. Estamos enterados que el gobierno del estado, ordenó editar un librito sobre la fundación y el funcionamiento del cuerpo de bomberos voluntarios, para que el público tenga plena conciencia de ese servicio en a comunidad.
Por lo anterior el club Rotario de la Paz, se siente muy orgulloso del merecido homenaje de que ha sido objeto un miembro tan estimado de nuestro club: NORBERTO HAHNEL HOFFMANN "CAMARÓN" (sacado del boletín Rotario, escrito por el Señor Carlos ponce: Resbaloso)

¿TE GUSTAN LAS LEYENDAS? LOS VOLCANES


Había una vez en la antigua capital de los aztecas, Tenochtitlán (en donde ahora está el inmenso valle de México), un emperador que era muy poderoso. Unos pensaban que era sabio, otros que parco en sus alabanzas. Pero el emperador gobernaba con firmeza y esplendor, manteniendo alejadas a las feroces tribus que vivían al otro lado de las montañas.
Cuando el emperador estaba en la mitad de su vida, la emperatriz le dio un heredero para su rico reino. Era una linda y encantadora niña, a la que llamaron Ixtla. El emperador y la emperatriz la querían mucho y, como era su único hijo, la preparaban para que reinara cuando ellos murieran.
A Ixtla nunca le faltaban amigos, porque era una niña linda y cariñosa. Y cuando creció, se enamoró. Para la mayoría de las muchachas esto era un acontecimiento feliz, pero para la pobre Ixtla, no lo fue.
Su padre, que desconfiaba de todos, deseaba que ella reinara sola cuando él muriera; y le había prohibido que se casara.
Ixtla amaba a un guerrero al servicio de su padre, un fuerte y bello joven llamado Popocatépetl. Ambos se amaban más de lo que podría deciros, y, aunque eran muy felices cuando estaban juntos, sabían que la verdadera felicidad no llegaría hasta que se casaran y tuvieran hijos.
A pesar de sus súplicas, no podían convencer al emperador: Ixtla nunca se casaría.
Cuando el emperador ya era muy viejo, cayó enfermo. En ese fatídico momento las tribus enemigas del otro lado de las montañas se lanzaron sobre su reino y atacaron a sus súbditos. Sin un jefe prudente que los guiara, los soldados del emperador retrocedieron ante el ataque, hasta que todo lo que quedó de aquel gran imperio fue la ciudad de Tenochtitlán.
El emperador, enfermo, no podía designar un general que guiara a sus hombres en el combate, porque en ninguno confiaba lo suficiente. Pero sabía muy bien que si seguía pasando el tiempo y no tomaba una decisión, pronto no existiría imperio para él ni para su hija.
Entonces, lanzó una proclama: quien consiguiera vencer al ejército enemigo y lograra expulsarlo de sus dominios se casaría con su hija y regiría junto a ella los destinos del imperio.
Ixtla sintió miedo al conocer la decisión de su padre. Temía que otro valiente guerrero, y no su amado Popocatépetl, consiguiera vencer a las tribus enemigas. Prefería morir a casarse con otro.
Los soldados, al conocer la noticia, cobraron nuevos ánimos. Casarse con la princesa y regir el imperio era un premio tentador. Todos redoblaron su ardor y su astucia. Nunca antes se habían visto guerreros tan esforzados en el campo de batalla.
Pero la guerra fue larga y dura. Para entonces, las feroces tribus del otro lado de las montañas se atrincheraron en el lago de Texcoco, ante las murallas de Tenochtitlán.
Murieron muchos valientes, atravesados por los afilados machetes de obsidiana o por las lanzas. Muchos fueron también los soldados que sobresalieron por su valor en el campo de batalla.
Sin embargo, hubo uno que dobló su valentía a todos los demás y que logró sobrevivir. Era Popocatépetl, el único amor de la linda Ixtla. Al final, fue él, protegido por su grueso acolchado, empapado de sudor, quien dirigió el ataque más fuerte en la derrota del ejército enemigo y los expulsó del valle. Con gran regocijo, todos los soldados aclamaron como jefe a Popocatépetl.
Tras descansar una noche de su enorme esfuerzo, se dispusieron a llevar estas felices noticias al emperador.
Pero había algunos soldados malos que tenían envidia de Popocatépetl. Sin quedarse a descansar aquella noche, salieron sin ser vistos y al amanecer estaban ante el emperador. Y las noticias que le dieron fueron que, a pesar de que el ejército del emperador había logrado ganar la guerra, su jefe, Popocatépetl, había sido abatido en combate.
En cuanto el emperador oyó esta noticia, ordenó que el cuerno del héroe le fuera llevado para tributarle unas honras fúnebres adecuadas. Pero los malvados soldados dijeron que Popocatépetl había muerto a orillas del lago Texcoco y había caído al agua.
Pronto llegaron a oídos de la princesa Ixtla estas falsas noticias. Nada de lo que dijeran o hicieran su padre o su madre podía mitigar su dolor. Lloró y lloró, dejó de comer y de beber, y los mejores curanderos de la ciudad nada pudieron hacer para salvarla. No deseaba seguir viviendo sin su amado Popocatépetl y, al poco, exhaló su último aliento.
En el preciso momento en que moría, el victorioso desfile con Popocatépetl al frente llegaba a las puertas de la ciudad. victoriosos soldados avanzaban por las calles de la ciudad entre los vítores de la multitud, en dirección al palacio del emperador. Triunfante, Popocatépetl anunció al emperador la buena noticia de la victoria. Con lágrimas de alegría en sus mejillas, pidió la mano de la princesa.
El emperador bajó la cabeza apenado. Contó al valiente guerrero las noticias falsas que le habían dado los malvados soldados, la enfermedad de su hija al conocer la falsa muerte Popocatépetl y su muerte poco antes de que él llegara.
El rostro tranquilo y rosado del joven se puso pálido; tomando su fiel espada hizo salir a aquellos falsos profetas de su destino y los desafió a todos a un combate singular: en presencia del emperador y de todos los victoriosos soldados, se batió en duelo con ellos y mató a todos aquellos hombres envidiosos. Nadie hizo el menor gesto para detenerlo.
Realizada esta tarea, se dirigió a la habitación donde yacía el cuerno de Ixtla sobre el lecho, en el reposo de la muerte. Con increíble delicadeza la tomó en sus brazos y salió del palacio y de la ciudad. Nadie hizo el menor gesto para detenerlo.
Después de alejarse de la ciudad, se detuvo e hizo señas a los soldados que le habían seguido en su duelo. Les ordenó construir una pirámide gigantesca con todas las piedras que encontraran en la llanura. Los hombres trabajaron duro y rápidamente, mientras Popocatépetl permanecía de pie ante ellos, con el cuerpo muerto de la princesa en brazos.
Al ponerse el sol, el inmenso edificio estaba terminado. Se alzaba blanco e inmaculado, deslumbrante entre los moribundos rayos del sol.
Lentamente, Popocatépetl subió solo, llevando el cuerno de su amada. En la cima depositó con suavidad el cuerno de Ixtla, la princesa a la que tanto había amado, en una urna de oro.
Aquella noche durmió junto a la silenciosa tumba. Al alba, se dirigió a sus fieles soldados:
— Levantad ahora otra pirámide junto a ésta, un poco más alta que la primera, para que pueda ver la tumba de mi amada.
Con las luces púrpuras del atardecer la segunda gran pirámide estaba terminada y Popocatépetl inició su solitario ascenso de aquella mole de piedra, llevando esta vez una antorcha encendida. Al llegar a la cumbre, los soldados vieron desde abajo el humo ceniciento y la brillante llama roja iluminando la oscuridad de la noche. Poco a poco, el humo se volvió malva; después rojo fuerte, el color de la sangre.
Popocatépetl permaneció allí, alto y orgulloso, sujetando su antorcha en memoria de la linda Ixtla, que había muerto por su amor.
Llegaron las nieves, los años pasaron y las pirámides de piedra se convirtieron en montañas de cumbres blancas. Y allí están todavía. La del norte de Tenochtitlán es llamada Ixtla, Iztaccihuatl, la Mujer Blanca; la del sur, un poco más alta y todavía humeante, es llamada Popocatépetl, la Montaña Humeante.

sábado, 30 de junio de 2007

NOVELA: ALMA DE CRISTAL


Dramática historia de una niña que sufre un secuestro a la edad de cinco años, que por circunstancias de la vida conoce la muerte de seres muy queridos, donde su alma se mantiene como el cristal de roca, duro y frágil a la vez, transparente a veces y otras opaco, donde el amor a la vida mantiene a los seres humanos luchando por sus valores desde la alegría infantil, al amor por el deporte y al estado vegetativo y la rara comunicación que mantienen las almas gemelas. Todo esto vuelve a la realidad de la niña llamada primero Socorro, después Wendy luego Pilarica para regresar a ser la Socorro dueña del "ALMA DE CRISTAL".

viernes, 29 de junio de 2007

LA QUINCENA DEL PILOTO


Al fin has de llegar amada mía
entre mis manos te tendré por un momento,
para después de sentir el cruel tormento
de que te esfumes en ese mismo día.

Partirás prodigando tus favores
a ese gente que muerta ver quisiera,
al tendero, al abonero y a la casera
a todos mis feroces acreedores.

Dos veces al mes con tu llegada
se satura de luz mi firmamento,
y cuando tardas en venir yo siento
que la vida sin ti, no vale nada

Por catorce días espero tu regreso
con ansia loca y afán desesperado,
y al llegar nada más te doy un beso
pues vienes a mi, para alejarte de mi lado.

Yo quisiera que fueras mas gordita
que tu no tuvieras tantos pretendientes,
que no te torturaran tantos clientes
para que yo pueda gozarte completita.

jueves, 28 de junio de 2007

LA HORMIGA Y EL GRANO DE TRIGO


Un grano de trigo se quedó solo en el campo después de la siega, esperando la lluvia para poder esconderse bajo el terrón. Una hormiga lo vio, se lo echó a la espalda y entre grandes fatigas se dirigió hacia el lejano hormiguero. Camina que te camina, el grano de trigo parecía cada vez más pesado sobre la espalda cansada de la hormiga.
— ¿Por qué no me dejas tranquilo? —dijo el grano de trigo.
La hormiga respondió:
— Si te dejo tranquilo no tendremos provisiones para el invierno. Somos tantas, nosotras las hormigas, que cada una debe llevar a la despensa el alimento que logre encontrar.
— Pero yo no estoy hecho para ser comido —siguió el grano de trigo—. Yo soy una semilla llena de vida, y mi destino es el de hacer crecer una planta. Escúchame, hagamos un trato.
La hormiga, contenta de descansar un poco, dejó en el suelo la semilla y preguntó:
— ¿Qué trato?
— Si tú me dejas aquí, en mi campo -dijo el grano de trigo—, renunciando a llevarme a tu casa, yo, dentro de un año, te daré cien granos de trigo iguales que yo.
La hormiga lo miró con aire de incredulidad.
— Sí, querida hormiga, puedes creer lo que te digo. Si hoy renuncias a mí, yo te daré cien granos como yo, te regalaré cien granos de trigo para tu nido.
La hormiga pensó:
— Cien granos a cambio de uno solo...! ¡Es un milagro! ¿Y cómo harás? —preguntó al grano de trigo.
—Es un misterio —respondió el grano—. Es el misterio de la vida. Excava una pequeña fosa, entiérrame en ella y vuelve así que pase un año.

Un año después volvió la hormiga. El grano de trigo había mantenido su promesa.
Muchas veces no somos capaces de ver milagros porque nos falta una actitud de fe… de confianza… de abandono…
Hay que hacer las grandes apuestas de la fe Para alcanzar la grandeza dentro de nuestras vidas. Que no optemos siempre por consumir el grano de trigo del momentito presente… sino que sepamos sembrarlo… para obtener el ciento por uno…