miércoles, 30 de abril de 2008

LA VOZ DEL VACÍO


El lama impartía enseñanzas a los monjes y novicios del monasterio. Siguiendo la doctrina del Buda, ponía especial énfasis en captar la transitoriedad de todos los fenómenos, así como de aquietarse, retirarse de los pensamientos y, en meditación profunda, percibir en el glorioso vacío interior la voz de la mente iluminada. Mostraba métodos muy antiguos a sus discípulos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de inútiles contenidos.


-Vaciaos, vaciaos- exhortaba incansablemente a los discípulos. Así un día y otro día, con la misma insistencia que las aguas fluyen en el seno del río o el ocaso sigue al amanecer.


-Vaciaos, vaciaos.Tanto insistiera en ello, que algunos discípulos acudieron a visitar al maestro y le dijeron respetuosamente: -Venerable maestro, en absoluto ponemos en duda la validez de tus enseñanzas, pero... -¿Pero?- preguntó el lama con una sonrisa en los labios. -¿Por qué pones tanto énfasis en que nos vaciemos? ¿Acaso, respetado maestro, no acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza? -Me gusta que me cuestionéis -dijo el lama-. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial.


-Ahora debo llevar a cabo sin demora mi práctica meditacional, pero solicito que todos vosotros os reunáis al anochecer conmigo en el santuario.-


Eso sí, queridos míos, quiero que cada uno de vosotros traiga consigo un vaso lleno de agua.Los discípulos disimularon como pudieron su asombro e incluso alguno de ellos se vio obligado a sofocar la risa. ¿Será posible? O sea, que su maestro les pedía algo tan ridículo como que todos ellos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua. ¿Se trataría de algún rito especial?¿Sería una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades? Fue transcurriendo el día con lenta seguridad.


Los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro. Unos aventuraban si no se trataría de una ceremonia especial en honor de la misericordiosa Tara; otros pensaban que tal vez era que el lama les iba a hacer leer durante toda la noche las escrituras y que el agua era para evitar la excesiva sequedad de boca; otros confesaban no tener la menor idea del por qué de la insólita petición del lama. El sol, anaranjado-oro, se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron cada uno de ellos un vaso y lo llenaron de agua. Luego, ansiosos por desvelar el misterio, fueron hasta el santuario y se presentaron ante el maestro. -Bueno chicos- dijo el maestro riendo con su excelente humor- Ahora vais a hacer algo muy simple. Golpead los vasos con cualquier objeto.


-Quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos.Los discípulos golpearon los vasos. De los mismos no brotó más que un feo sonido sordo, desde luego nada musical. Entonces el maestro ordenó: -Ahora, queridos míos, vaciad los vasos y repetid la operación. Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos, golpearon en ellos y surgió un sonido vivo, intenso, musical.


Los discípulos miraron al lama interrogantes. El lama esbozó una sonrisita amorosamente pícara y se limitó a decir: -Vaso lleno no suena; mente atiborrada no luce. Os deseo felices sueños. Los discípulos, un poco avergonzados, comprendieron al momento. Nunca habrían de olvidar aquello de "vaso lleno no suena" "Cuando eliminamos los densos nubarrones de ignorancia de la mente, en el vacío original de la misma surge el revelador sonido de la iluminación."

domingo, 27 de abril de 2008

LOS XOCOYOLES


Cuentan los que vivieron hace mucho tiempo, que había un hombre que no creía en la palabra de sus antepasados. Le contaban que al caer una tormenta con truenos y relámpagos salían unos niños llamados xocoyoles.

Los xocoyoles son los niños que mueren al nacer o antes de ser bautizados. A esos niños les salen alas y aparecen sentados encima de los cerros y los peñascos.

Cuentan que esos pequeñitos hacían distintos trabajos: unos regaban agua con grandes cántaros para que lloviera sobre la tierra; otros hacían granizo y lo regaban como si fueran maicitos; otros hacían truenos y relámpagos con unos mecates. Por eso oímos ruidos tan fuertes y nos espantamos.

Pero el hombre no creía. Un día, después de una gran tempestad, se fue a cortar leña a un cerro lleno de pinos. Cuando llegó vio a un niño desnudo, que tenía dos alas, atorado en la rama de un pino.

El hombre se sorprendió, sobre todo cuando el niño le dijo:- Si me das mi mecate que está tirado en el suelo, te cortaré toda la leña que salga de este pino.

-¿En verdad lo harás?- le preguntó el hombre. -Sí, en verdad lo haré-

Como pudo, fue uniendo varios palos. Al terminar puso el mecate en la punta y se lo dio. Cuando el niño tuvo el mecate en sus manos, le dijo al hombre que se fuera y regresara al día siguiente a recoger su leña. El hombre se fue y el xocoyol comenzó a hacer rayos y relámpagos. EL pino se rompió y se hizo leña. Cuando el niño terminó su trabajo se fue volando al cielo a alcanzar a sus hermanos xocoyoles.

Al día siguiente el hombre llegó al bosque y vio mucha leña amontonada; buscó al xocoyol y no lo encontró por ningún lado.

A partir de ese día comenzó a creer lo que le decían sus abuelos.

viernes, 25 de abril de 2008

NO LE LLENES EL TANQUE


Dijo enojado el piloto aviador, al chofer de la pipa de gas-avión que estaba conectada al tanque de combustible del avión Britten-Norman: ISLANDER XC-AAS, que había sido asignado como avión ambulancia para servicio del hospital del Seguro Social de la ciudad de La Paz, allá a mediados de los años ochenta. Eran las seis de la mañana y el capitán del avión estaba preparando la aeronave para ir hasta la pista que se encuentra en la Isla Margarita a recoger a un enfermo y traerlo al Hospital del Seguro Social de La Paz. Ya había hecho su plan de vuelo, solo esperaba que llegara el enfermero que lo iba a acompañar para traer al enfermo junto con su camilla. El copiloto del avión no se presentó pues amaneció con una gran enfermedad (cruda) y esto hizo enojar al capitán del ISLANDER. El chofer de la pipa de combustible terminó de colocar la cantidad de gas-avión que le pidió el piloto, nada más medio tanque y ya, el piloto firmo la nota, se subió al avión y estaba echando a andar los dos motores cuando llegó corriendo el enfermero que lo acompañó a recoger al enfermo.

Seis quince de la mañana y el avión despegó de la pista 18 del aeropuerto de La Paz, a los quinientos pies viró por su derecha y puso rumbo hacia la isla Margarita, al llegar a la isla, la niebla no permitía ver la pista. Dio tres vueltas hasta que descubrió un hueco entre la niebla y por fin aterrizó en la pista de tierra de esta isla a las siete cuarenta y cinco de la mañana. No había nadie esperando al avión, pues las autoridades consideraban que la pista estaba cerrada por la niebla. El enfermero tuvo que caminar hasta el hangar que servía de alojamiento para la partida naval que cuidaba el aeródromo. Un marino lo llevó hasta la casa donde se encontraba el enfermo. En una camioneta de la marina, llevaron desde la enfermería de la zona naval la camilla donde se iba a trasladar al paciente. Mientras el piloto aviador del avión seguía haciendo corajes por todo lo que le estaba pasando en este vuelo. Tuvo que levantarse muy temprano, tardó mucho tiempo en que llegara la pipa del combustible. Su copiloto no llegó. El enfermero llegó tarde y finalmente la niebla y llegar a la plataforma y no había nadie que lo esperara. El enfermero tardó una hora en llegar con el paciente en la camioneta hasta el avión.

Faltaban cinco minutos para las nueve, cuando el capitán del avión arranco de nuevo los motores del ISLANDER, hizo las pruebas para antes de un despegue y a las nueve en punto estaba despegando de la pista de la isla, no quiso volar directo hacia La Paz, sino que cruzó la península para salir a la costa del golfo de California al sur de Loreto y se fue bordeando toda la costa.

Cuando llegó frente al mechudo, cerro donde se inicia la bahía de La Paz en su parte norte, checó su cantidad de combustible y se dio cuenta que estaba muy por debajo de lo que había calculado. Entonces decidió no volar a la recta desde el mechudo hasta el aeropuerto, esto es cruzar toda la bahía por la parte media desde el norte hacia el sur, entonces siguió bordeando la bahía, pasó sobre la playa del Coyote, sobre San Juan de la Costa, sobre el cajón de los Reyes y de ahí se dirigió directo al aeropuerto e inició su descenso. Su radio sufrió un corto y dejó de funcionar. Ya estaba pasando sobre el Centenario, cuando su motor derecho dejó de funcionar por falta de combustible. Tuvo que perfilar la hélice y siguió descendiendo solo con el motor derecho, ya el aeropuerto estaba como a tres millas y antes de llegar a las primeras casas de Chametla, se detuvo el otro motor y tuvo que aterrizar en emergencia con paro total de motores por falta de combustible, aterrizando a un lado de la carretera que va al norte, entre Chametla y el Centenario.

Afortunadamente el aterrizaje fue sin novedad, en silencio, el enfermero iba rezando y el paciente totalmente dormido. Se acerco un camión forrajero y subiendo en él la camilla salieron de prisa con la camilla el enfermero y el enfermo. El piloto aviador se encaminó a pie hasta el aeropuerto para informar sobre el aterrizaje de emergencia que tuvo. Las autoridades se trasladaron de inmediato para checar el estado del avión. El comandante del aeropuerto pasó por el escuadrón 203 para preguntar si había algún piloto que hiciera el traslado del avión desde la carretera hasta la pista 18 del aeropuerto Manuel Márquez de León. Se acababa de incorporar un teniente procedente del hangar presidencial de la ciudad de México donde voló los ISLANDER de la Fuerza Aérea Mexicana. Al piloto aviador del seguro social le cancelaron su licencia por haberle pedido al chofer de la pipa “NO LE LLENES EL TANQUE” (nota: la foto del encabezado, es el XC-AAS despegando desde la carretera que va de Chametla al Centenario)

martes, 22 de abril de 2008

UN VENADO MAL REPARTIDO


Un ranchero de la Purísima se encontró en el campo con un venado asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo enterró al pie de un cardón y lo tapó con ramas. Poco después olvidó el sitio donde lo había ocultado y creyó que todo había ocurrido en un sueño. Lo contó, como si fuera un sueño, a toda la gente. Entre los oyentes hubo uno, que fue a buscar el venado escondido y lo encontró. Lo llevó a su casa y dijo a su mujer:

-Fijate que el Cenobio soñó que había matado un venado y olvidó dónde lo había escondido y ahora yo lo he encontrado. Ese Cenobio sí que es un soñador.

-Tú habrás soñado que viste a tu amigo que había matado un venado. ¿Realmente crees que hubo un ranchero del pueblo? Pero como aquí está el venado, tu sueño debe ser verdadero -dijo la mujer.

-Aun suponiendo que encontré el venado por un sueño -contestó el marido- ¿a qué preocuparse averiguando cuál de los dos soñó?

Aquella noche el Cenobio volvió a su casa, pensando todavía en el venado, y realmente soñó, y en el sueño soñó el lugar donde había ocultado el animal y también soñó quién lo había encontrado.


Al alba fue a casa del otro y encontró el venado. Ambos discutieron y fueron ante el juez, para que resolviera el asunto. El juez le dijo al ranchero:

-Realmente mataste un venado y creíste que era un sueño. Después soñaste realmente y creíste que era verdad. El otro encontró el venado y ahora te lo disputa, pero su mujer piensa que soñó que había encontrado un venado que otro había matado. Luego, nadie mató al venado. Pero como aquí está el animal muerto, lo mejor es que se lo repartan.

El caso llegó a oídos del delegado de la Purísima quien dijo:

-¿Y ese juez no estará soñando que reparte un venado? Lo mejor es que vaya yo por él, y me lo quede para mi solito, ya que para eso soy el Delegado.

sábado, 19 de abril de 2008

SUBLIME IMPROVISACIÓN


El 18 de Noviembre de 1995, el violinista Itzhak Perlman, subió al escenario para dar un concierto en el salón Avery Fisher del "Lincoln Center" en la ciudad de Nueva York. Si usted alguna vez ha estado en un concierto de Perlman, sabrá que subir al escenario no es nada fácil para él.


Padeció la enfermedad de polio cuando era niño, tiene abrazaderas en ambas piernas y camina con la ayuda de muletas. Verlo caminar sobre el escenario de un lado al otro, paso a paso, lenta y penosamente, es una escena impresionante. Él camina penosamente pero majestuosamente, hasta que alcanza su silla. Después se sienta y lentamente pone las muletas sobre el piso, abre los broches de las abrazaderas en sus piernas, recoge un pie y extiende el otro hacia adelante. Después se inclina y recoge el violín, lo pone bajo su barbilla, hace seña al Director y procede a tocar. Hasta ahora, la audiencia ya estaba acostumbrada a este ritual.


Permanecían silenciosamente sentados mientras él caminaba por el escenario hasta su silla. Permanecían respetuosamente en silencio hasta que él estuviera listo para tocar; pero esta vez, algo ocurrió. Justo cuando él terminaba de tocar sus primeras notas, una cuerda de su violín se rompió. Se pudo escuchar el ruido en toda la sala. Salió disparada como una bala. No había duda de lo que ese sonido significaba. No había duda de lo que él tendría que hacer.


Los que estaban ahí esa noche tal vez pensaron: "Para esta, él va a tener que ponerse de pie, abrocharse las abrazaderas, recoger las muletas, y salirse del escenario para encontrar otro violín u otra cuerda.


"Pero no fue así. En su lugar, el esperó un momento, cerró sus ojos y después hizo seña al Director para empezar a tocar. La orquesta empezó y él tocó desde donde había parado. El tocó con tanta pasión, con tanto poder y con una claridad que nunca antes nadie había escuchado.


Claro, cualquiera sabe que es imposible tocar una obra sinfónica con sólo tres cuerdas. Lo sé yo y lo sabe usted, pero esa noche Itzhak Perlman rehusó a saberlo. Uno podía observar como modulaba, cambiaba y recomponía esa pieza en su cabeza. Sonaba como si él estuviera redescubriendo la mejor combinación de sólo tres cuerdas, dando la impresión de que no faltaba ninguna.


Cuando él terminó, se hizo un silencio impresionante en el salón. Después, la gente se levantó y lo aclamó. Había una explosión de aplausos desde cada rincón del auditorio. Todos estábamos de pie, gritando y aclamando, haciendo todo lo posible para mostrar cuánto apreciábamos lo que él había conseguido.


Él sonrió, se secó el sudor de sus cejas, alzó su arco para callarnos, y después dijo, no presumidamente, pero en un tono tranquilo, pensativo, y reverente:"


¿Saben ustedes que algunas veces la tarea del artista es la de averiguar cuanta música podemos producir con lo que nos queda.?"


¡Qué frase tan poderosa!. Se ha quedado en mi mente desde que la oí. ¿Y quien sabe? Tal vez esa sea la definición de la vida, no sólo para los artistas sino para todos nosotros.


He aquí un hombre que se ha preparado durante toda su vida para producir música con un violín de cuatro cuerdas. Sin embargo, se encuentra un buen día de repente en medio de un concierto con sólo tres cuerdas; y entonces produce música con tres cuerdas, y la música que él produjo esa noche era más bonita y más memorable que cualquier otra que él haya producido con cuatro cuerdas.


Entonces, tal vez nuestra tarea en este mundo inestable, cambiante, y perplejo en el que vivimos es la de producir música, primero con lo que tenemos, y después, cuando esto ya no sea posible, producir música con lo que nos queda.

viernes, 18 de abril de 2008

LA VIEJECITA Y LA ARAÑA


En una casita, en lo alto de una montaña, vivía hace tiempo una viejecita muy buena y cariñosa.


Tenía el pelo blanco y la piel de su cara era tan clara como los rayos del sol.


Estaba muy sola y un poco triste, porque nadie iba a visitarla.


Lo único que poseía era un viejo baúl y la compañía de una arañita muy trabajadora, que siempre le acompañaba cuando tejía y hacía labores.

La pequeña araña, conocía muy bien cuando la viejecita era feliz y cuando no.


Desde muy pequeña la observaba y había aprendido tanto de ella que pensó que sería buena idea intentar que bajara al pueblo para hablar con los demás. Así aprenderían todo lo que ella podía enseñarles.

Ella les enseñaría a ser valientes cuando estén solos, a ser fuertes para vencer los problemas de cada día y algo muy, muy importante a crear ilusiones, sueños, fantasías.


Las horas pasaban junto a la chimenea y las dos se entretenían bordando y haciendo punto.


La viejecita, apenas podías sostener las madejas y los hilos en sus brazos.

¡Qué cansada me siento!, ¡Me pesan mucho estas agujas!. Decía la ancianita.La arañita, la mimaba y la sonreía.

Un día, la araña, pensó que ya había llegado el momento de poner en práctica su idea.¿Sabes, lo que haremos?.


¡Iremos al mercado a vender nuestras labores!. ¡Así, ganaremos dinero y podremos ver a otras personas y hablar con ellas!.


La anciana no estaba muy convencida.¡Hace mucho tiempo que no hablo con nadie!.


Dijo: la anciana. -¿Crees que puede importarle a alguien lo que yo le diga?. -¡Claro que sí!. ¡Verás como nos divertimos!.

Se pusieron en marcha, bajaron despacito, como el que no quiere perder ni un minuto de la vida.

Iban admirando el paisaje, los árboles, las flores y los pequeños animalitos que veían por el camino.


Llegaron al mercado y extendieron sus bordados sobre una gran mesa.


Todo el mundo se paraba a mirarlos. ¡Eran tan bonitos!.

La gente les compró todo lo que llevaban. ¡Además hicieron buenos amigos!.


Enseguida, los demás, se dieron cuenta de la gran persona que era la viejecita y le pedían consejo sobre sus problemillas.


Al principio, le daba un poco de vergüenza que todo el mundo, la preguntara cosas. Pero poco a poco descubrió el gran valor que tienen las palabras y cómo muchas veces una palabra ayuda a superar las tristezas.


Palabras llenas de cariño como: ¡Animo, adelante, puedes conseguirlo! . ¡Confía en ti, cree en ti!.


Ella también aprendió ese día, que las cosas que sentimos en el corazón, debemos sacarlas fuera, quizá los otros puedan aprovecharlas para su vida.

La arañita le decía a la anciana: -¡Deja volar tus sentimientos, se alegre, espontánea, ofrece siempre lo mejor de ti!.


La viejecita y la araña partieron hacia su casita de la montaña.

Siguieron haciendo bordados y bordados.


Trabajaban mucho y cuando llegaba la noche la araña se iba a su rinconcito a dormir. La anciana se despedía de ella y le decía: -¡Gracias por ser mi amiga!.


¡Un amigo, es más valioso que joyas y riquezas, llora y ríe contigo y también sueña!.


Mientras sentía estos pensamientos, la viejecita se iba quedando dormida, sus ojos cansados se cerraron y la paz brilló en su cara.


La luna les acompañaba e iluminaba la pequeña casita y nunca, nunca estaban solas.


Más allá, muy lejos, sus seres queridos velaban sus sueños.

ESTO ES VOLAR


Un buen amigo que sabe muy bien que yo soy piloto retirado me envió estos pensamientos....

-Los despegues son opcionales, los aterrizajes son mandatorios.
-Volar no es peligroso... lo peligroso es estrellarse.
-Si usted empuja el comando hacia adelante las casas se agrandan, si lo tira hacia atrás se achican... a menos que continúe tirando hacia atrás, entonces ellas se agrandan nuevamente.
-Es mejor estar aquí abajo deseando estar ahí arriba, que estar ahí arriba deseando estar aquí abajo.
-La hélice es solo un gran ventilador que mantiene a los pilotos frescos... Quiere pruebas? Hágala parar y verá al piloto transpirar inmediatamente.
-La velocidad es vida. La altura es seguro de vida... nadie nunca se estrelló contra el cielo.
-En el único momento en que sobra el combustible... es cuando el avión está en llamas.
-Todo el mundo sabe que un buen aterrizaje es aquel del cual uno puede salir caminando, pero muy pocos conocen que un gran aterrizaje!... es aquel que nos permite usar el avión nuevamente.
-Siempre recuerde que debe volar su avión con la cabeza... no con las manos.
-La probabilidad de supervivencia es inversamente proporcional al ángulo de aterrizaje.
-Nunca deje que un avión lo lleve a un lugar donde su cerebro no haya ido cinco minutos antes.
-Usted sabe que ha aterrizado con el tren arriba... cuando para continuar el rodaje hace falta potencia a pleno.
-Esos que salen de noche con las lechuzas... no deberían volar con las águilas de día.
-Aprenda de los errores de otros... no vivirá lo suficiente para cometerlos todos.
-El buen juicio viene de la experiencia... la experiencia viene del mal juicio.
-La aviación no es tanto una profesión... como una enfermedad.
-Hay tres reglas simples para un aterrizaje suave... desafortunadamente nadie las conoce.
-Lo único peor que un capitán que no voló nunca como copiloto... es un copiloto que alguna vez fue capitán.
-Cualquier intento de estirar el combustible... es garantía de aumento de viento de frente.
-Una tormenta nunca es igual de terrible por dentro que lo que se ve por fuera ... es peor.
-Es fácil hacer una pequeña fortuna en aviación... se debe empezar con una gran fortuna.
-Un piloto varón es un alma confundida ... habla de mujeres en la cabina y de aviones en la cama.
-Un tonto y su dinero pronto estarán volando... más avión del que pueden controlar.
-Recuerde... en un avión, usted siempre será un estudiante.
-Siga mirando a su alrededor... siempre habrá algo que olvidó.
-Trate de mantener la cantidad de aterrizajes... igual al número de despegues.
-Algunas cosas que no hacen ningún bien en aviación: la altitud arriba suyo, la pista detrás de usted, el combustible en el camión, las cartas de aproximación en el auto, la velocidad que no tiene, los arneses de espalda sueltos... y mil más.
-Volar es una vocación perfecta para un hombre que desea sentirse un niño... pero no lo es para alguien que todavía lo es.
-Dicen que el único pájaro que habla es el loro... sin embargo es el que peor vuela.
-La gravedad nunca pierde... lo mejor que usted puede hacer es empatarle.

MUCHAS GRACIAS MI GENERAL......