viernes, 29 de mayo de 2015

LAS BODAS DE ORO DE MIS PADRES


En esta foto vemos a toda mi familia reunidos durante las bodas de oro de mis padre. Ellos están sentados, ya fallecidos y decanzan en Celaya Guanajuato y alrededor de ellos de pie y de izquierda a derecha:

Humberto, que se hizo músico en el conservatorio Nacional de Música y se especializo en el Saxofón. murió en Tijuana, Baja California Norte, y mi hermano Sergio y yo fuimos a recojer sus cenizas.

Luego sigue Antonio, que trabajó escrbiendo para varios periódicos, quien también murió en Celaya Guanajuato, Toño tuvo tres hijos, Alberto, Antonio y Angélica, los tres viven en Celaya con su mamá Lupita Maldonado.

Después esta Patricia, de chiquita una niña muy inquieta, pero siempre ha sido un amor, ella vive en la ciudad de México, sus hijos: Mariana, Hiram y Alejandro.

Junto a Paty vemos a Ana María, la bohemia, la bailadora, quien vive en Celaya Guanajuato, sus hijos: Carlos Guillermo y Ana Luisa quien ya falleció.

Sergio quien vive en Cuernavaca con Laura su esposa, muy buen piloto aviador y lo digo yo, ya que voló por muchos años en Mexicana de Aviación. Sus hijos: Matía y Julieta.

Finalmente el abuelo (Asi me dicen) ¿Será por "LANETABUELO"? Yo fui piloto de la Fuerza Aérea Mexicana, de un taxi aéreo en Ciudad Obregón, en Aerocalifornia y en corporativo Vitro de Monterrey. Tengo dos hijos, Francisco y Norberto, mi esposa se llama Elizabeth Hahnel y mis nietos: Francisco, Norberto y Andrés.

Pues viendo esta foto que nos tomaron en agosto de 1991 durante sus bodas de oro me vienen a la memoria tantos recuerdos de familia.  

martes, 26 de mayo de 2015

IGUAL QUE TÚ PETER, IGUAL QUE TÚ

Que bellos recuerdos de aquellos viajes que hice desde 1993 hasta el 2003. Gracias a mi agencia de viajes "TURIPAZ" (igual al blog) lleve cientos de turistas a López Mateos para la observación de la ballena gris.



En uno de esos viajes, mientras yo les explicaba el comportamiento de esos lindo mamiferos marinos, una de las turistas se animo y le dio un besito a una ballena.



y después me preguntó: Pancho, ¿Como se inicia el ritual del amor entre las ballenas? (no se el porqué de estas cuestiones entre las mujeres) 

Entonces yo como un gran erudito en el tema, le contesté: -"De la misma forma como nosotros iniciamos estas cuestiones"-

-"Pero si, enseñame como"-

Entonces yo le dije al panguero: -"Vamos a aquel rincón de la laguna"-

Cuando llegamos al lugar le pedí que apagara el motor de la panga. Yo a todas la ballenas que se acercaban a la panga donde ibamos, les puse nombre.

Por ejemplo, esa ballena que nos está espiando se llama "La Pichirila"



Entonces les pedí que pusieran atención al diálogo que se estaba desarrollando en el fondo de la laguna:

La ballena hembra, le estaba diciendo a su macho: -"Pichirilo, vamos"- y el contestaba: -"No Pichirilita, estoy cansado"- 

-"Vamos Pichirilo"- -"No mi amor, voy a ver el partido de futbol"-

-"Ándale, vamos"- -"No, estoy leyendo el periódico"-

Entonces la americana se soltó diciéndole a su esposo:

-"IGUAL QUE TÚ PETER, IGUAL QUE TÚ"  

martes, 19 de mayo de 2015

QUE ATREVIMIENTO



Fue el día de mi graduación, una noche de junio de 1966, donde vino toda mi familia a Zapopán, para estar conmigo el día que me gradué como Piloto aviador.

Como siempre he sido, no me aguante las ganas de organizar nuestro baile de graduación. En los dos hangares del Colegio del Aire se repartieron mil mesas, fue un baile para cuatro mil personas.

Cuatro orquestas, cuatro cantinas, de mi escuela Militar de Aviación solo treinta y tres cadetes alcanzamos a portar las alas de piloto aviador militar.

Invité a la que era mi novia cadetera, Lupita Flores la de Guadalajara, porque en La Paz hubo otra con el mismo nombre.

Mis Padres, hermanos, parientes y Lupita ocuparon tres mesas juntas. Pero a mi estilo, durante todo el baile me la pase revisando las cantinas, los invitados de honor, las orquestas y todos los detalles del mismo.

Y días después me entere que mientras yo recorría los dos hangares, mi ex novia le pidió mi mano a mi papá. “QUE ATREVIMIENTO”  

Y algunos años después, también me enteré que la que hoy es mi esposa, estuvo en ese baile, pues fue invitada por el Koki Unzón. “ASÍ ES LA VIDA”

sábado, 25 de abril de 2015

EL CAPI LAVÍN, SE METIÓ DEBAJO DEL CONCORD

El 24 de junio de 1980, salimos muy temprano mi esposa y yo de casa, ella me iba a dejar al aeropuerto de Ciudad Obregón Sonora, y se regresaría con el carro de ella, un Volkswagen Caribe modelo 1977, que mi suegro le regaló, pues el mío estaba en el taller.



Cada vez que yo salía de vuelo en el MU-2 Solitaire XA-IUC de Taxis Aéreos del Noroeste, antes de llegar al aeropuerto, pasaba por el mercado, para comprar café, los periódicos y algo de fruta que yo colocaba dentro del avión para los pasajeros. Para el café, yo llevaba siempre una cafetera y para la fruta una charola.



Esa mañana, tenía que llevar al señor Juan Robinson Bours a Hermosillo, junto con su esposa y dos hijos, pues iban al consulado americano para sacar dos visas para los hijos.
Así es que le pedí a mi esposa que me llevara al mercado primero y al aeropuerto después, para poder salir de vuelo. Llegamos al mercado y me baje a comprar lo que yo llamo el comisariato del avión. (Café, fruta y periódicos)

Como ustedes saben, el Caribe es un auto chico, para dos pasajeros en los asientos delanteros, o sea yo manejando y mi esposa en el asiento derecho.

En el mercado, saludé a Don Juan Robinson Bours, pues estaba en al café “El Negrito”, lo saludé y me dijo: “Nos vemos en quince minutos en el avión capitán, ya voy por mi esposa y mis hijos”

Salí del mercado con mi comisariato y abordé el Caribe. Detrás de mi asiento puse la cafetera en el piso, y la fruta y los periódicos en el asiento trasero.



Tomé la calle 5 de Febrero hacia el sur para dirigirme al Boulevard Elías Calles y después ir hacia la carretera que va al aeropuerto

Íbamos tranquilamente mi esposa y yo platicando dentro del Caribe, y ya casi para llegar al crucero de las calles 5 de febrero y 6 de abril, alcance a ver que en la siguiente esquina de 5 de febrero y Boulevard Elías Calles se puso en luz amarilla, y para no hacer alto en la luz roja, decidí dar vuelta a la izquierda sobre la calle 6 de abril y tomar la Miguel Alemán rumbo al aeropuerto.

En el viraje del auto hacia la izquierda escuché, que la cafetera que venía en el piso detrás de mi asiento se cayó. Me agache para levantarla, mi esposa hizo lo mismo, y aflojé el volante.

En la esquina, estaba un camión Torton estacionado. Y ándale, que me incrusto en la plataforma del camión.



A la vuelta de la calle 6 de abril, estaba la Cruz Roja, así es que en dos minutos llegó la ambulancia y de inmediato nos llevaron a la Central Quirúrgica a los dos. El Caribe se quedó incrustado debajo de la plataforma del Torton.



Pero se corrió la voz de que el Capitán Lavín y su esposa, se metieron debajo del Concorde.



martes, 14 de abril de 2015

CON CIERTO ORGULLO



Con cierto orgullo, permítanme platicarles, cual fue una de mis mejores noches en la vida. Esto ocurrió el 24 de mayo de 1959 en la ciudad de Monterrey N. L.

Con cierto orgullo, invite a mis padres a que fueran a Monterrey, para escuchar a su hijo, porque la noche de ese sábado 24 de mayo, se iba a presentar en el teatro María Teresa Montoya, que se encuentra en la contra esquina de la alameda de la ciudad.



Con cierto orgullo, esa noche tuve la oportunidad de participar en el CONCIERTO que la academia Wagner de acordeón, del profesor Guillermo Benítez presentaba a la concurrencia.

En la academia estábamos inscritos cuarenta acordeonistas, y el concierto fue presentado en solos, duetos, quintetos y al final los cuarenta alumnos.



Aquí mi foto con mi acordeón…
  
Cuando me presenté en mi solo de acordeón, toqué la Danza Húngara número cinco de Johannes Brahms.

Luego en dueto, otro alumno y yo tocamos música italiana: Tarantela Napolitana, Funiculi-Funicula y O´Solemío. En un quinteto tocamos tangos: La Comparsita, Uno, A media luz y Yira Yira.

Finalmente para finalizar el concierto, los cuarenta alumnos tocamos música mexicana: Cielito Lindo, Carabina treinta treinta, Caballo Bayo, Las Bicicletas y la Marcha de Zacatecas.

El concierto fue un triunfo para todos, y para mi fue, un con cierto orgullo el que mis padres me hallan escuchado. Salimos del Teatro y mis padres muy felices me llevaron a cenar Cabrito, yo pedí una riñonada.


    

martes, 10 de marzo de 2015

BIENVENIDOS A LA PAZ PRIMA



Eran las ocho de la mañana del 17 de Julio de 2012, cuando descendieron del Transbordador, mi prima Maritza Marmolejo y sus tres hijos: Ariel, Victoria y Valeria. Los recibimos mi esposa y yo, mientras Oscar bajaba el automóvil en el cual viajaron de Nogales Arizona, hasta Topolobampo Sinaloa.

Vinieron a visitarnos, para pasar unos días en La Paz y Cabo San Lucas. Oscar, hizo una reservación en San Lucas en un hotel del 20 al 24 de julio, pues es un placer para mi prima Maritza viajar con sus hijos y su esposo.

Maritza es hija de mi tío Fidel Marmolejo, hermano de mi Señora Madre, yo la conocí cuando era una huerquilla, de diez años.

En La Paz estuvieron hospedados en nuestra casa, los llevamos a conocer la ciudad y sus playas, disfrutaron de la nieve que fabrican en la nevería La Fuente, saborearon una carne asada, acompañada de unas espumosas heladas.

El día 20 salimos hacia San Lucas, donde conocieron a nuestros hijos y nietos, ahí pasamos tres días de delicia, en familia.

Quien dijera que esta segunda vez que vi a mi prima Maritza ya con su familia fue de lo mejor para nosotros.  
  

sábado, 3 de enero de 2015

PRIMO, ¿VAMOS A ACAPULCO?



Allá por 1961 y 1962, mi primo Jesús Vargas y yo hicimos algunos viajes a Acapulco. 

Jesús trabajaba con su tío Carlos en las tiendas de muebles de baño que estaban por la calle Ayuntamiento del centro de la ciudad de México, mientras yo asistía a la Universidad Autónoma de México.

Los viajes los hacíamos en su auto, un Simca Aronde, normalmente cuando el salía algún sábado de trabajar, pasaba por mí a mi casa, y salíamos en su coche con rumbo al puerto.

Casi siempre íbamos sin dinero, solo para la gasolina y un poco para malcomer, normalmente el viaje por la carretera era tranquilo, siempre tomábamos la carretera libre, y al llegar a Acapulco, nos dirigíamos a Puerto Marqués, pues en uno de los restaurantes, el de la tía Lencha, tenía en la parte trasera un palapa con hamacas, y nos las rentaba a dos pesos por noche.

Los domingos siempre desayunábamos en su restaurante, a peso el taco de pescado, y también por un peso una manzanita sol. 

Nos despedíamos de ella, y nos íbamos a nadar a las playas de la costera. Varias veces fuimos a Caleta o a caletilla para cruzar nadando a la Roqueta. Nos encantaba ir a la isla, pues ahí siempre había poca gente, además nos entretenía mucho ver al burro borracho que le gustaba beberse una cerveza.

Íbamos a bucear donde se encuentra la Virgen en el fondo del mar. 

También ibamos a La Quebrada para ver a los clavadistas. 

Teníamos que regresar nadando a Caleta temprano para tomar la carretera de vuelta a México.

Como no recordar estos viajes que hicimos Tito mi primo y yo, en su auto hasta Acapulco.

En 1963, ingresé a la Escuela Militar de Aviación y nunca más volví a viajar con mi primo Jesús Vargas.